sábado, 27 de diciembre de 2014

EL PROPIO ESFUERZO


El título de esta cró­nica es el nombre de un quincenario editado por Anselmo Sojo, en la vecina y hermana ciu­dad de Cagua, vocero noticioso al servicio de los pueblos aragüeños. En la edición número 209 correspondiente al 15 de noviembre de 1910, inserta noticias de nuestro Turmero, gua­recidas por muchos años en las páginas del informativo cagüeño. las cuales reproduzco en forma de tips y co­mento para las genera­ciones actuales, en el mismo orden de presen­tación, aprovechando los folios de Candelaria-Turmero, acreditado medio de difusión.
Por el ministerio respectivo ha sido nom­brada la señora Josefa Osío de Hernández, ad­ministradora de correos de Turmero.
En Turmero con­trajeron matrimonio el 24 del pasado octubre nuestro apreciado ami­go Rafael J. Pérez y la señora Luisa Antonia Frydensberg. Al enviar a la feliz pareja nuestras congratulaciones por el grato suceso, hacemos los más sinceros votos por la eterna ventura del nuevo hogar.
Se vende el edifi­cio La Factoría, el cual está situado en una de las esquinas de la plaza. La corporación munici­pal del Distrito Mariño oye proposiciones.
Josefa Osío de Her­nández era cónyuge de Pedro Hernández Valera, sobrino del general José Gregorio Valera, ex presidente de la Re­pública; sus descen­dientes fueron Pedro Fermín, María Lucía y Josefina Hernández Osío. El hogar de la fa­milia Hernández Valera, era una casona colonial frente al boulevard de la iglesia Nuestra Señora de Candelaria.
El señor Rafael J. Pérez fue presidente del Concejo Municipal del distrito Mariño, por muchos años ocupa el cargo de registrador subalterno. Era padre de los hermanos Pérez Blanco: Benito y Ra­fael, lo que quiere decir que es abuelo de los Pérez Ramos. Don Ra­fael (como se le cono­cía) al contraer segun­das nupcias con la seño­ra Luisa Antonia Frydensberg, aumenta su descendencia con nuevos hijos: Carlos, José, Luis y Carmen Zoila Pérez Frydens­berg, sobreviviente ca­sada con el señor Ger­mán Basso. La señora Luisa Antonia de ante­rior matrimonio, era madre de Antonia Eloísa, Mercedes, Lui­sa Amalia y Francisco Adolfo Rui Frydens­berg.
El edificio La Facto­ría era una construcción colonial, situada frente a la Plaza Mariño, en el cruce de las calles Bolí­var y Petión. El prime­ro de septiembre de 1908, el Concejo Muni­cipal la arrienda al se­ñor Neftalí de Pool, por un término de dos años, a un canon de cuatro bolívares mensuales, fi­gurando en el contrato los siguientes linderos: Naciente, calle en me­dio, Plaza Mariño; Po­niente, casa de Adolfo Olmos; Norte, calle en medio, casas de Dolores Olmos de Linares y de los herederos de Pedro Teaca; Sur, casa Santa Ana, perteneciente a la parroquia Nuestra Se­ñora de Candelaria de Turmero. Al final de la década de los cuarenta, la casona que da su nombre a la esquina de su ubicación, era es­combros; en su espacio se construye un edificio, desde entonces propie­dad de la familia Matu­te-León.
El señor José Ángel Rodríguez fue un turmereño que a lo largo de su vida ejerce diversos cargos: jefe civil, presi­dente del Concejo Mu­nicipal; maestro de es­cuela, siendo uno de sus alumnos el historiador Andrés Pacheco Miran­da. Cuando su hermano paterno Francisco Lina­res (Esteves) Alcántara ejerce la Presidencia de Aragua, encomienda al señor Rodríguez el car­go de tesorero del Esta­do. Era casado con la señora Herminia Pache­co, pareja que procrea una larga descendencia: Diógenes, Herminia, Rafael Amos, Francisco Vicente, Amalia, Ángel Augusto, Soledad, Héc­tor, Olga y Oscar Leónidas. Numerosos son los descendientes del matrimonio Rodrí­guez-Pacheco.
Leer en esta época El Propio Esfuerzo, cuando el siglo XX transita su curva final, es un fascinación recreativa, es encontrarse un alijo informativo para deleitarse con un tiempo que no podemos olvidar y festejar con su escritura, que es parte de nues­tra historia.


Cuadro demostrativo del movimiento rentístico del municipio Turmero en el mes de octubre de 1910
Ingresos

Municipio Santa Cruz
113,70
Municipio Cagua
86,80
Beneficio 88  reses a Bs. 12 c/u
1056,00
Beneficio 41 cerdos a Bs. 3 c/u
123,00
Patentes industriales
530,00
Patente de queseras
85,00
Patente de carros
106,00
Patentes Cepe septiembre y octubre
48,00
Terreno en el cementerio
300,00
Derecho de exhumación
20,00
Derecho de marca en el cementerio
10,00
Pianos portátiles
2,00
Varios ramos
61,50
Recaudación Bracén
18,50
Total ingresos
2460,50
Egresos

Jefe Civil
380,00
Secretario Jefatura
190,00
Policía
270,00
Secretario Concejo
120,00
Administrador
180,00
Recaudador
75,00
Preceptor Municipal
100,00
Preceptora Municipal
100,00
Director Banda
80,00
Jardinero
80,00
Celador cementerio
60,00
Juzgado
140,00
Alumbrado
267,00
Gastos escritorio varias oficinas públicas
30,00
Varias asignaciones
35,00
Impresos oficiales
26,00
Imprenta según comprobantes
56.25
Apartado ramo fomento
131,25
Pago a varios acreedores, a cuenta
131,00
Total Egresos
2460,50
El administrador ELIAS TOVAR

El Primer Vicepresidente en ejercicio
JOSE ANGEL RODRIGUEZ



DIAS DE CAMBIO

Ronda en mi memo­ria un episodio que, medido en el gran reloj del tiempo, en este ene­ro llega a su cuadragé­simo primer aniversa­rio. Me refiero a la co­lectiva aventura de los venezolanos que, en 1958, nos hace actores de un maravilloso mo­vimiento conocido co­mo La Unidad, conjun­ción de esfuerzos del pueblo uniformado y masas sin uniforme, en la aurora del 23 de ene­ro, cuando los malos se van y llegan los buenos, nos embriaga con los encantos del cambio político. Hablar de his­toria reciente se hace un poco cuesta arriba, por­que emitir conceptos apasionados nos hacen perder objetividad; co­mo testigo de la jorna­da cívico-militar, voy a transitar el camino de Heródoto, sin hacer jui­cios de apreciación, concretando exclusiva­mente mis comentarios a la formación del pri­mer cuerpo edilicio, constituido por la de­mocracia venezolana en el distrito Mariño, en la provisionalidad de la junta de gobierno que presidía el contralmi­rante Wolfgang Larrazábal Ugueto. Soporte de estas explicaciones es un oficio emanado de la Secretaría General de Gobierno del estado Aragua, que transcribo en la parte siguiente de la crónica.

Maracay, 27de febrero de 1958 N° 180

Ciudadano

Juan José Cortez

Turmero.-

Tengo el agrado de participarle que este Ejecutivo, en uso de la facultad que le confiere el decreto N° 21 de la Junta de Gobierno de la República de Venezuela, de fecha 3 del corriente, publicado en Gaceta Oficial N° 25.576, ha designado a usted para formar parte del Conce­jo Municipal del Distri­to Mariño, como miem­bro principal.

Igualmente le comu­nico que los demás nombrados para inte­grar dicha Municipali­dad son los ciudadanos José Pérez Ramos, Is­mael Velásquez, Fran­cisco Sandoval, Porfi­rio Salcedo, Carlos Trujillo, Ricardo Pérez Sánchez (Principales); Dr. A. Lozano Villegas, Simón La Roca, Fran­cisco Reyes, José Soto Ceballos, Euclides Flo­res, Isabel Borges y Cap. (R) Manuel Bece­rra (suplentes).

En caso de acepta­ción, estímóle prestar el juramento de ley por ante la Prefectura del Distrito.

Dios y Federación Dr. Lubín Chacón Escalante Secretario General de Gobierno Instalada la Cámara, Carlos Trujillo queda como presidente y se ha­cen dos nombramientos: Abdull Peláez Blanco, secretario y Miguel Án­gel Castillo, síndico. Por cosas del juego parla­mentario, el suplente Euclides Flores estuvo toda la temporalidad in­corporado como cabil­dante; en cuanto a mí, el principal nunca me dio oportunidad de ingre­so, actitud que ahora le agradezco.

Son cuarenta y un años de historia, que hoy sale a nuestro encuentro, venida por los senderos del recuerdo, en momen­tos cuando el termóme­tro político indica que los venezolanos buscamos, en paz, cambios y perfec­tibilidad del sistema.



viernes, 26 de diciembre de 2014

SAN SIMON DE LA ALAMEDA



El centro de la actividad turmereña es su plaza, lla­mada La Alameda en épo­cas anteriores, es de bosque misterioso y encantador, en ella se rinde homenaje al héroe margariteño Santiago Mariño. Muy concurrida desde tempranas horas de la mañana, cuando sus insta­laciones en el ejercicio del diario vivir son centro de múltiples conversaciones, con su temática sobre el acontecer local y los últi­mos sucesos del país. En fin nunca falta el rodar de ilu­siones, que permiten man­tener esperanzas de un ma­ñana mejor, así es el acon­tecer diario y el transcurrir de los años.
Bajo el ramaje de la fronda, también hay tiem­po para la añoranza, se re­cuerda con nostalgia la pri­maria vegetación del lugar, sus apamates queriendo adornar el cielo en época de floración y los azahares que impregnaban el ambiente de perfume silvestre. Por ser cosa del pasado la gen­te no se deleita con la retre­ta dominical, tampoco dis­frutamos la variada musicalización, que a través del audio del Concejo Munici­pal, nos obsequiaba el sa­leroso José Macías Martí­nez, en las primeras horas de la noche los sábados y domingos. Como los tiem­pos pasan y dejan su hue­lla, encuentro reconditeces para este compendio, de aconteceres del corazón de nuestra querida ciudad; mu­chos de ellos acaecidos el día de San Simón, consa­grado en el santoral católi­co el 28 de octubre, fecha onomástica de nuestro Li­bertador, que en pretéritos años era conmemorado como fiesta patria.
* A son de cajas de gue­rra, se pregona en La Ala­meda de Turmero, la Real Provisión de Amparo dic­tada por la Audiencia de Santo Domingo, el 17 de noviembre de 1676, a fa­vor del capitán Pedro La­drón de Guevara y Marce­la Pática, dueños de la tie­rra de Tocopío. Doña Mar­cela se encontraba deteni­da en Caracas y es devuel­ta en libertad a Turmero.
El 19 de febrero de 1814, fuerzas republicanas al mando del teniente co­ronel Francisco Ponce de León, vencen a tropas de José Tomás Boves, que se habían hecho fuertes en La Alameda de Turmero.
A su paso por Turme­ro, Boves hace fusilar en La Alameda, el 14 de julio de 1814, a varios patriotas. Las mujeres son sacadas de su casa para ofenderlas.
En las actividades programadas para festejar el día de San Simón (28 de octubre de 1827), un im­previsto incidente desluce la celebración, suceso versionado en amplios deta­lles, por el sacerdote José Ramón de Guereta, en co­rrespondencia que se transcribe, dirigida a la su­perioridad eclesiástica.
«Señor Provisor y Vica­rio General.
Señor: El 28 del co­rriente, en las funciones y diversiones que se hicieron en este pueblo en obsequio del cumpleaños de SE. El Libertador, sucedió a la 2 de la tarde en la plaza en donde actualmente se ha­cía la corrida de toros, que un hombre ebrio le dio tan fuerte estocada al capitán Antonio Carvajal, vecino honrado de esta parroquia, que dejándolo en el sitio, apenas pude administrarle la penitencia y Santa Unción sub-conditione, sin embargo del peligro que me encontraba.
Aprehendieron al agre­sor y a la media hora, des­pués de haberlo vejado y cargado de oprobios, sin haber procedido las forma­lidades legales y sin darle tiempo para salir de la em­briaguez en que se halla­ba, para que recibiera los últimos auxilios de la Re­ligión, fue fusilado por la autoridad militar, ejecutan­do el violento castigo en al arrimo de la pared, que mira a la Plaza del cemen­terio bendito, contiguo a la Iglesia Parroquial a mi car­go sin que yo hubiera po­dido impedir estos hechos.
Lo comunico a V.S., para que se digne imponer su autoridad y respeto para con los civiles y militares, a fin de contener en lo sucesivo males tan execra­bles y de tanta trascenden­cia que han dejado escan­dalizado a todo el pueblo y demás circunvecinos. Dios nuestro Señor guar­de la importante vida de V.S.I., en Turmero octubre 30 de 1827. Señor José Ramón Guereta».
Aclaro a los lectores que el cementerio mencio­nado en la epístola, ocupa­ba el espacio donde hoy se levanta la Casa Parroquial.
* A pesar de tener un salvoconducto firmado por el general Páez, es detenido Ramón Hernández, sol­dado turmereño de la Fede­ración, por órdenes del co­mandante (conservador) Adolfo Antonio Olivo, te­nebroso personaje que ha­bía llevado terror y muerte a los pueblos de San Ma­teo, Cagua, Turmero y Maracay. El chingo Olivo, como se conocía al susodi­cho personaje, ordena el 10 de julio de 1861 fusilar al detenido en la Plaza; a la madre que ruega clemencia por su hijo, se le propinan cincuenta latigazos.
* En presencia del ge­neral Manuel Modesto Ga­llegos, prefecto del Depar­tamento, Galo Guerra, sol­dado de Zamora en Santa Inés, planta en 1879, entre la Plaza y el mercado, una hilera de cotoprices, tras­plantados desde la hacien­da El Níspero, sobreviviendo tan sólo uno que resplandece su bella copa por muchos años.
A Manuel Modesto Ga­llegos se debe la construc­ción de la Plaza, que por siempre embellece a Turmero, dotándola de una glorieta, bancos, etc.
* El día 28 de octubre de 1889, cumpliendo un programa previamente ela­borado, el Concejo Muni­cipal integrado por Félix Osío (presidente), Julio Antonio Rodríguez (procura­dor), Francisco de Paula Valero (vicepresidente) y los concejales Eduardo Rodríguez Palma, Felipe Franco, Miguel Pérez y el secre­tario Luis F. Osío, se traslada al templo para asistir a un solemne Tedeum. Concluido el oficio religioso, las autoridades se reúnen en  torno a la glorieta de la plaza desvelízando un busto bronce del general Santiago Mariño, acto donde el ciudadano Jesús María Martínez pronuncia el discurso de orden.
Luego la Cámara se reconstituye en el salón de sesiones y son descubiertos: cuadro de la firma del Acta de la Independencia y los retratos de los generales José Antonio Páez, Francisco Linares Alcántara y el doctor Juan R Rojas Paúl. Desde la tribuna de honor se oyen discursos del presbítero Francisco J. Arato y Federico C. Velásquez. Estos hechos contaron la presencia de los empleados públicos; de las escuelas municipales, federales y la nocturna. También una representación de juntas comunales de los municipios foráneos. La Orquesta Cívica dirigida por Baldomero Guzmán, estuvo presente armonizando la programación.
* “…Un día de 1899 iniciaba yo la costumbre de recrearme por todas las tar­des en los bancos de cal y ladríllos, que existían en la Plaza Mariño de Turmero, alrededor de una glorieta  que le servía de pedestal al  busto en bronce del héroe invasor de Chacachacare, conocí a dos jóvenes se acababan de resi­denciar en mi pueblo: Ra­món Francisco Bastida y Carlos Adolfo Bastida, pa­rientes cercanos del doctor Adolfo Frydensberg ...”. Andrés Pacheco Miranda (Turmero, tierra mía).
28 de octubre de 1905. Inauguración de la Plaza Mariño y entrega de la obra por la Junta de Fomento al Concejo Municipal, al acto concurren las juntas comu­nales de los municipios Cagua y Santa Cruz; las es­cuelas nacionales, del esta­do, municipales y particu­lares; los jefes civiles de los municipios foráneos y el venerable párroco de la fe­ligresía, presbítero Rafael Peñalver, llevando la pala­bra de orden el poeta Ra­món F. Bastida. La recep­ción oficial es en el salón municipal, donde es colo­cado en lugar preferente el retrato del general Cipria­no Castro, como prueba de la adhesión política que los habitantes del distrito Ma­riño tributan al Restaurador de Venezuela. Para la fecha el presidente del Concejo Municipal era Ramón Heredia y el secretario R. A. López.
El 9 de diciembre de 1924, por resolución de la Jefatura Civil del distrito, en la Plaza de Turmero se inaugura un busto del ge­neral Mariño, para conme­morar el centenario de la batalla de Ayacucho. El pa­negírico estuvo a cargo de Alfredo Pacheco Miranda, de su hermoso discurso se reproduce este párrafo:
«Señores, la autoridad civil de Turmero, al orde­nar la  colocación del nue­vo busto del general San­tiago Mariño, en esta plaza bautizada ya con el nombre del paladín margariteño, exalta de modo laudable su devoción por los patricios que lucharon estoicamente por el triunfo de la doctrina republicana. Nada más jus­to que rendir este homena­je, en el día de hoy, al ga­llardo vencedor en Bocachica; porque glorificar lo que es digno de posteridad es siempre honroso, según la feliz expresión de Fermín Toro.
* En octubre de 1926 hay un curioso intercambio de oficios entre los poderes públicos del distrito Mariño. El día 6 el Concejo co­munica a la jefatura civil que por culpa de una repre­sa, construida en la esqui­na nordeste de la Plaza Ma­riño, El Rebote fue inunda­do. Al día siguiente el jefe civil Pedro A. Rugeles, contesta que la represa fue hecha para proteger la ca­rretera nacional macanizada y que había ordenado lo siguiente: una parte del agua vaciaría por la calle Flor de Mayo, hacia la ace­quia y el río, la otra porción drenaría a partir de la esqui­na de la plaza, por la calle Bolívar hacia el este.
En el gobierno del ge­neral Marcos Pérez Jimé­nez, la Plaza Mariño recibe como regalo del teniente coronel Guillermo Pacanins, gobernador del Distri­to Federal, en sus años ju­veniles visitante del lugar, un moderno sistema de pos­tes con alindados globos de vidrios, que desparramaban en las noches hermosa luz. La administración munici­pal de Nicolás González le hace el piso de granito y el admirado monolito, o sea la glorieta pedestal del busto de Mariño, es reemplazado por una infuncional fuente luminosa, hoy emplazada en el ángulo nordeste del patio de la escuela José Ra­fael Revenga.
El Concejo Municipal integrado por Pedro Reyes Rodríguez (presidente), Fe­derico de Gregorio, Andrés Gutiérrez, Luis Ignacio Acosta (síndico), Ismael Velásquez, Carlos Trujillo Córdova, Ciro Guzmán y el secretario Abdul Peláez Blanco; encargan al escul­tor Hugo Daini una estatua pedestre del general Santia­go Mariño, epónimo del municipio, a un costo de treinta y seis mil bolívares, desvelizada en presencia de numeroso público la noche del 31 de diciembre de 1960. Las inscripciones del pedestal son las mismas que estuvieron en el desapare­cido monolito, la placa que representa una danza indí­gena en torno al Samán de Güere, es obsequio del es­cultor Daini al pueblo de Turmero.
 En el mandato del al­calde Efrén Rodríguez, se instalan nuevos faroles (hoy reemplazados por otros de inferior calidad), se colocan locetas para proteger los jardines y se pone en funcionamiento una cascada, semejando un tepuy del macizo guayanés, que se encuentra en total abandono; en un la­teral del Palacio Municipal es colocado el busto del coronel Pedro Arévalo, máximo héroe turmereño de la Independencia, obra del artista R. Chastres. Es­tos trabajos fueron entre­gados al pueblo de Turme­ro el 27 de noviembre de 1990, día de la ciudad.
A las diez de la no­che del 21 de enero de 1994 caen las últimas ra­mas del «cotopriz del ge­neral Gallegos», como lo bautizara Joaquín Crespo; plantado en la calzada de la calle-Bolívar, frente a la Plaza Mariño.
Los que hemos dejado jirones de nuestra vida en este lugar de leyenda no olvidada, nos toca honda­mente y nos causa angus­tia ver su espacio tomado por el comercio informal, por eso deseamos que sea priorizada el área de nues­tra plaza, para el disfrute de los que diariamente la visitan para gozar de su atrayente frescor. Aquí se refleja realmente el diario vivir de la ciudad.